lunes, 14 de octubre de 2013

El invierno de los sentimientos.

Hoy no me abriga ni la triste esperanza,
Y este frío que desprende la soledad me cala los huesos,
El invierno de los sentimientos
esta anidando en mi pequeño microclima.

El café se hunde en el fondo de la taza,
Como buscando mi dignidad,
Y probablemente la taza sea un pozo sin fondo.
Hoy no es suficiente una cucharada de azúcar
 o de sonrisas
para saciar las ansias de amargura de mi café,

Hoy se ha propuesto ser amargo,
 estimulante de ceños fruncidos
 y ha consumido mi sueño,
reduciéndolo a vulgares pesadillas 
con complejo de noches decepcionantes de Malibú y Tequila.  

Hpy solo es un azul enfermo,
un azul que se ilumina para intentar transformar
los grises nubosos de mis  miradas,
un azul de los que tiñen lágrimas
pero si lo mezclas con el rojo de tu iris
podría volverse un marrón mierda poco deseado.

Hoy he notado la lejanía,
y he notado la distancia,
que simula el no tener ni aire que respirar
 y que el coraje te ahogue.

De la cabeza a los pies.


Eras poesía de la cabeza a los pies, haciendo una parada a mitad de camino.
Tus ojos eran la metáfora simple de el otoño verde y cálido.
Y tu boca tenia complejo de playa cargada de oleaje buscando sirena con deseo de sumergirse en la profundidad de tus abismos. 
Yo siempre pensé que en los abismos crecen las plantas más bonitas, las que ciegas de tanta oscuridad no conocen la crueldad de la luz, con sus verdades y reflejos de desconsuelo.
Y que decir de los versos que persiguen el tacto de tus manos, 
pues decir que me escribiste versos de melodrama donde solo había papel cuadriculado.
Y llenaste de verso libre y salvaje mis anotaciones serias e infundadas escritas con el gris del lápiz. 
Eras el café de las doce de la noche,
O el cigarrillo en el balcón que nunca he probado, pero me sabe bien.
Maldito despiste, olvide mis ganas de infravalorarte en el andén nueve con destino a la realidad. 
Y en ese mismo andén tuve la certeza de que odiaría por siempre las despedidas.