Pensémoslo,
Tú y tu desorden,
Yo y mi cabeza demasiado amueblada.
Un alquiler de besos y la certeza de que iban a sobrar las estufas.
Piénsalo,
Tú, desordenando mis rincones y rompiendo mis esquemas.
Con vino del malo y caricias de marca recomendada.
Mi despensa llena de besos, de miradas y de abrazos enlatados.
Y tú, con esa facilidad para abrir mis latas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario